| Cesar Muñoz Sola |
Nació en Tudela en 1921, iniciándose en el dibujo desde muy pequeño. En 1941 se trasladó a Madrid, donde comenzó a trabajar en un taller de restauración e ingresó, becado por la Diputación Foral, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allí aprendió el oficio de pintor y una técnica insuperable que habría de ejercitar durante toda su vida. Mas tarde viajó a Roma y a París, ciudad en la que residió algunos años, consolidando su estilo y relacionándose con diversas personalidades lo cual le dio oportunidad de realizar cientos de retratos, género en el que su fama se extendió por Europa y Estados Unidos. Decir que Muñoz Sola es pintor de retratos sería disminuir su alcance artístico en el cultivo de otros temas. Su fama de retratista ha quedado patente por el mundo y en Navarra existen magníficos retratos en la Galería de la Diputación Foral. Pero destacó también en otros géneros, como el paisaje, dejando vistas espléndidas de las Bardenas Reales, o pintando brumosos celajes del Ebro o del Arga. Sus pinturas de bodegón y naturalezas muertas están hechas con extraordinario verismo apreciándose en ellas calidades que son herencia de la pintura española del Siglo de Oro, algo que también se advierte en sus cuadros de tipos pintorescos como vagabundos, mendigos o viejos. El estilo de Muñoz Sola se basa en dos principios. De una parte en el oficio, es decir, en la calidad técnica de su pintura, su maestría en el uso del color, la captación de la superficie de los objetos: la representación de la realidad de manera fiel. De otra un alejamiento de las vanguardias europeas del siglo XX y su vinculación a la modernidad rupturista del Realismo y del Impresionismo francés, haciendo de la pintura figurativa el eje principal de su obra. |
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